martes, 20 de noviembre de 2012

Versos marineros

¡Hola de nuevo!

Como prometí la semana pasada, he aquí un par de poemas pertenecientes a mi último libro, publicado por Editorial Alhulia: Versos Marineros.





EL AGUA


El agua es maestra
nuestra.

Dibuja islas, tiburones,
pequeños peces, tempestades…
Y la estela en calma
de la luna,
en la pizarra abierta
de los mares.

Pinta el agua en los ríos
nenúfares y rocas,
caimanes, algas, troncos,
arenas traicioneras…
Y un brillo de diamantes
sobre las aguas trasparentes.

¡Qué gran maestra el agua!
Se hace lluvia en las nubes
y desciende hasta los ríos
y los mares,
para pintar después
nuevos paisajes
en el cuaderno inmenso
de los cielos.

Por eso cuando llueve
me gusta ir sin paraguas,
y que la lluvia,
mi maestra,
mi abuela más anciana,
me acaricie la cara.


NOCHE TROPICAL
(Festival de Jazz en el Parque del Majuelo)
Para ti, que no quieres que escriba sobre ti.

Hoy la noche
se ha puesto sensual.
(¿Por qué es tan seria a veces
y tan trascendental?)
Hoy la noche ha salido
con un ramo de palmeras en el pecho,
y ha pedido un Martini
con un limón de luna
a la orilla del mar.
Y tienen las constelaciones
en el cielo,
una suave forma de trompeta
que suena a viento terrenal,
a son cubano y a una fuga
de estrellas tropicales.

En esta noche,
ven,
improvísame tus manos,
como se improvisa el jazz,
como se encienden los focos
y se ilumina la escena,
poco a poco.
Improvísame tus labios,
que bailen sobre mi cuello
el más dulce de los blues,
sin hablar.
Ven,
improvísame tu piel,
pon tu mejilla en la mía.
Improvísame un abrazo,
sin saberlo, sin pactarlo.
tus brazos recién nacidos,
junto a mí.
Quiero escuchar en tu pecho
(corazón de percusión)
como laten los timbales,
tan cercanos.

                                               Ven,
                                               Improvísate conmigo,
                                               en la noche de los tiempos.


PRAÇA  DO COMERCIO
Para Antonio y Menchu, compañeros de vida y de viaje


Todos tenemos un espacio
como la Praça do Comercio.
Lugar abierto
a salidas y a retornos.

Con maletas de esperanza
desembarcamos los sueños
a la ribera del Tajo.
Y llegan
-llegamos todos-
a tocar la tierra firme.
Sueños mundanos y epicúreos,
atravesamos los arcos de la Plaza
entregados
al bullicio de los bares y comercios.

-¡Pastelitos de Belém,
dulce olvido
con azúcar y canela
sobre la Rua Augusta-

Pero nos atrae el misterio,
nuestros sueños más oscuros
se han subido en el tranvía
y se pierden
por las callejas del Chiado…

Todos tenemos un espacio
como la Praça do Comercio.
Lugar abierto
a salidas y a retornos.

de Un Paréntesis desde Lisboa

Y para finalizar, os dejo con unas palabras de Conrad, que hablan del mar:

“Existía entre los cinco ese íntimo vínculo que proporciona el mar, y también el compañerismo del oficio, que no proporciona el entusiasmo para las regatas, los cruceros, ni nada de eso, porque una cosa es la diversión por la vida, mientras que la otra es la vida misma”
                                                                                                                     (“Juventud” de Conrad) 

Nos vemos la semana que viene. Espero tener colgado también el primer capítulo de mi ciberlibro: 

María Umbeldini y el detestable caso de la Playa del Muerto

(cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia)








1 comentario:

María dijo...


Querida Ayes: Muchas, muchas gracias por estos regalos semanales.
La ternura y la bondad de tus palabras, siempre llegarán -para quedarse- al corazón de tus lectores.
¡Vaya lujo, tener a Mar Delgado como ilustradora!

Un abrazo grande, grande.